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Los cálculos norcoreanos de China

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Los cálculos norcoreanos de China

Mensaje por NIC-SAS el Enero 10th 2011, 17:47

Esta es la Geopolitica del Siglo XXI.

Los cálculos norcoreanos de China
Invitado
Selig S. Harrison*
011-01-10•Al Frente

Cuando el presidente Barack Obama reciba a su homónimo chino, Hu Jintao, en Washington, este mes, seguramente Corea del Norte estará entre los temas principales de la agenda. Pero, como en el pasado, es muy probable que Pekín utilice su influencia con Pyongyang sólo si existe la amenaza de una guerra mayor.

Generalmente se ofrecen dos motivos típicos para explicar por qué China es renuente a presionar a Corea del Norte, ya sea que se trate de armas nucleares, el hundimiento de una embarcación de la marina surcoreana, o el ataque a la isla Yeonpyeong: el miedo de China a la inestabilidad si Corea del Norte implosiona, con el resultante flujo masivo de refugiados a través de sus fronteras, y el apetito chino por las vastas reservas norcoreanas de mineral de hierro, magnesita, cobre y otros minerales.

Ambas explicaciones son válidas e importantes. Pero detrás de este enfoque a la península coreana también se encuentran factores geoestratégicos básicos, al igual que el separatismo latente entre los coreanos étnicos en la región fronteriza de China.

China no quiere que Corea se reunifique bajo un régimen surcoreano aliado militarmente con Estados Unidos y, por lo tanto, desea la supervivencia de un régimen pro-Pekín en Pyongyang. Esto fue obvio cuando China estuvo alineado contra Washington durante la Guerra Fría, pero el deseo de los chinos de mantener a flote a Pyongyang ha aumentado en los años recientes como resultado de conflictos más amplios con la capital estadunidense a través de todo el este de Asia, incluyendo a las conexiones de Estados Unidos con Taiwán, y la oposición estadunidense a los reclamos de plataforma submarina chinos.

Un factor más inmediato en los cálculos estratégicos de China es que espera obtener acceso al mar de Japón por primera vez al ayudar a desarrollar un nuevo puerto norcoreano en Rajin.

China también está interesada en evitar que Rusia y Japón hagan incursiones en el norte. Al mismo tiempo, Pekín ha declarado en numerosas ocasiones que no se opondría a la unificación de Corea si ésta es pacífica y si una Corea unificada mantuviese una posición neutral en asuntos militares e internacionales, en la que las fuerzas militares extranjeras se excluyesen de la península.

El gran imponderable al que se enfrentan los analistas de inteligencia en Seúl, Washington, Moscú y, por supuesto, Tokio, es si Pekín ha mantenido conexiones militares encubiertas con Pyongyang. A principios de los años 80, cuando China temió que Pyonyang diese a Moscú una base naval en Rajin o Nampo, Pekín lanzó una ofensiva de asistencia militar, notablemente actualizando las aeronaves provistas a la fuerza aérea norcoreana.

Otro factor poco notado que ha surgido en mis conversaciones en Pekín en el curso de las últimas cuatro décadas es el miedo al nacionalismo coreano naciente entre los 2.5 millones de coreanos que viven en las tres provincias del noroeste de China, contiguas a Corea del Norte. Lo que ha hecho preocupante el potencial político de su minoría coreana para Pekín es la conexión entre los coreanos del noroeste chino y los movimientos culturales en Corea del Sur, tales como el Instituto Damul. China está consciente de que damul significa “reclamar todo” y el fundador del instituto, Ki Joon Kang, ha escrito sobre “las esperanzas fervientes del pueblo coreano de recuperar nuestra tierra perdida”.

En décadas recientes, el Instituto Damul llevó regularmente a delegaciones bien financiadas, formadas principalmente por hombres de negocios surcoreanos, a tours por el noreste de China diseñadas para estimular la consciencia del área como parte de la herencia coreana y como buen lugar para las inversiones coreanas. Más de 100 mil personas han hecho estos tours después del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Pekín y Seúl en 1992.

El vigor del movimiento Damul, que en los años 90 tenía 50 mil miembros, llevó al primer ministro chino Li Peng a protestar contra sus actividades en una reunión que sostuvo en 1995 con el primer ministro surcoreano Lee Hong-koo. Fue entonces cuando los voceros de Damul se volvieron más circunspectos, enfatizando los objetivos culturales y negado cualquier objetivo irredentista.

Para Corea del Norte, la necesidad de hacer cada vez más concesiones económicas y políticas a China es aborrecible. Pero el regreso de Corea del Sur a las políticas de línea dura y las políticas “estilo Bush” de la administración Obama hacia Corea del Norte —condicionando las conversaciones de la desnuclearización total— han dejado a Pyongyang con la única opción de apoyarse en China.

En todas mis visitas de las tres últimas décadas, los líderes norcoreanos han enfatizado que quieren que se normalicen las relaciones con Estados Unidos, principalmente para evitar su dependencia excesiva de China. Les parece particularmente irritante que Estados Unidos esté intentando utilizar a Pekín como intermediario diplomático. Como comentó el entonces viceministro del exterior Kang Sok-ju durante mi visita en mayo de 2005, refiriéndose a la postura servil de los monarcas de la dinastía Yi con china: “Este no es el siglo XIX”.

*Director del programa de Asia en el Centro para Política Internacional y autor de Korean Endgame.

© International Herald Tribune
Traducción: Franco Cubello
http://impreso.milenio.com/node/8892956
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