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Aniversario Luctuoso Madero

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Aniversario Luctuoso Madero

Mensaje por Powah el Febrero 23rd 2013, 13:16

A 100 años de que fueron masacrados por orden de, quien también realizó el tiro de gracia en la ejecución del ex emperador Maximiliano, Aureliano Blanqueta, se conmemoró en Puebla el aniversario luctuoso de Francisco I. Madero y José María Pino Suarez.

Al tener como escenario el museo de la Revolución Mexicana, el orador oficial, Luis Maldonado Venegas, acentuó que aquella muerte ominosa fue la culminación de un cuartelazo, de un golpe de estado, de una enorme traición, pues el que era el ministro de guerra en el gabinete de Francisco I. Madero lo traicionó y finalmente asumió la presidencia de la república después de haber efectuado en el congreso de la unión un teatro montado, en donde se designó en sustitución del presidente Madero, al mandatario Pedro Las curáin, que duraría en el ejercicio de su cargo, 45 minutos, simplemente los suficientes, para designar en la función de gabinete a Victoriano Huerta, y este usurpador pudiera asumir la presidencia.

"Yo siempre he pensado que más allá de los textos gloriosos, odas de los poetas, que evocan mitos y leyendas de grandes héroes, son los héroes verdaderos, estos héroes encarnados que con su ejemplo, nos trazan y nos abren caminos de cambios y transformación, los que nos dejan una vibrante y permanente lección en nuestras vidas", explicó el funcionario estatal.

Ante dicho acontecimiento, Luis Maldonado, hizo un llamado a las generaciones maduras y nuevas a recordar este día, a quien trazó el camino de la democracia en México, a quien abrió aquel frente de lucha con una visión extraordinaria.

Ya que dijo, que recordar a Francisco I. Madero es recordar precisamente a uno de los héroes encarnados, que sigue vivo por que está presente en el sentir de la memoria colectiva de la sociedad, y que su ejemplo debe seguir siendo para toda la población una lección vigente en el diario acontecer, una visión que debe seguir inspirando ese sentimiento de lucha por mejorar cada día, a la patria que nos fue llegada a los mexicanos.

"Con la sangre de próceres como él, y que gracias a su sacrificio hoy podemos ver realizado y culminado una inspiración, que por cierto, tardó en madurar casi un siglo, que es la vida democrática que hoy compartimos", sostuvo el directivo, al tiempo de enfatizar que esa democracia no puede ni debe de agotarse con el ejercicio del derecho de voto cada 3 o seis años en las urnas dentro de los comicios electorales.

Abundó que actualmente una gran deuda que todavía tiene con la sociedad el México contemporáneo es superar las inmensas desigualdades, que son oprobio, debido a que reflejan una sociedad que no ha colmado todavía el anhelo de justicia; la igualdad de oportunidades en la educación, salud, empleo e ingreso digno, precisó, siguen siendo una lucha activa y constante en la que se debe de mirar hacia el pasado y recordar con inmenso y profundo homenaje, "a estas personas -Francisco I. Madero y José María Pino Suárez- que fueron dos figuras emblemáticas de nuestra historia", puntualizó.

A la memoria de dichos personajes, Maldonado Venegas, develó una placa conmemorativa por el centenario de la muerte en el Museo de la Revolución Mexicana, la cual fue colocada al sonido de la Orquesta Típica del Estado de Puebla. Previo a ello, se guardó un minuto de silencio. Y se colocó una ofrenda floral en su honor.

Además se inauguró una exposición que presenta seis documentos importantes de la época, misma que permanecerá hasta el 29 de febrero. Entre dicha colección se destaca uno de ellos, en el cual Francisco I. Madero llama a la rebelión.

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Encabeza Peña Nieto aniversario luctuoso de Francisco I. Madero
La ceremonia se realizó en la explanada Francisco I. Madero González, en la residencia de Los Pinos

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México • El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, encabezó la ceremonia cívica del 100 aniversario luctuoso de Francisco I Madero, la cual se realizó en la explanada, homónima del revolucionario, de la residencia oficial de Los Pinos.

Francisco I. Madero González nació el 30 octubre de 1873 en Coahuila y murió el 22 de febrero de 1913, luego del golpe de Estado que dirigió Victoriano Huerta.

Francisco I. Madero fue presidente del país durante la Revolución Mexicana de 1911 a 1913.

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El entierro de Madero

Mensaje por La Teniente Roca el Febrero 24th 2013, 20:02

El entierro de Madero.

Por: Alejandro Rosas
Fecha: 03/10/2012

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Esperando los restos de Madero en las afueras de la penitenciaría, Fototeca Nacional.

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Carroza fúnebre que transportó los restos de Madero al Panteón Francés. Fototeca Nacional.

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El ataúd con los restos mortales de Madero.

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Cortejo Fúnebre de Francisco I. Madero, F. Dené, óleo sobre cartón Museo Nacional de Historia.

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Tumba de Madero. Fototeca Nacional.

El domingo 23 de febrero la ciudad de México amaneció con la noticia de los asesinatos de Madero y Pino Suárez. Nadie esperaba un desenlace fatal como el de Gustavo Madero –asesinado la madrugada del 19; no en el caso de don Francisco que además de ser ex presidente de México aún contaba con gran número de simpatizantes.

Sin embargo, aquella mañana los principales diarios capitalinos anunciaron a ocho columnas: “Anoche murieron camino de la penitenciaría D. Francisco I. Madero y el Lic. José M. Pino Suárez. Un grupo armado atacó a la escolta que conducía los prisioneros”.

Con la confusión imperando en la capital de la República, a nadie extrañó que todos los periódicos manejaran la misma información y los mismos encabezados; como si provinieran de una sola fuente.

Ninguno se atrevió a utilizar la palabra “asesinato” y la única diferencia se apreciaba en la redacción: “Los Sres. Madero y Pino Suárez fueron muertos anoche en los solitarios llanos de la escuela de tiro. Una escolta del 7º Cuerpo de rurales custodiaba los autos en los que iban prisioneros cuando fue asaltada la fuerza por un grupo de hombres armados”. Nadie por supuesto creyó la versión oficial.

Conforme avanzaba la mañana del 23 de febrero, la gente se reunió en torno al lugar de los asesinatos. Se alcanzaban a escuchar plegarias y lamentos. La gente lloraba. Con piedras y ladrillos, las mujeres levantaron dos montículos que fueron coronados por cruces: “una hormada con alambres; la segunda, con ramas de árbol que parecían cortadas la víspera o muy de madrugada”.

El lunes 24 de febrero, más de dos mil personas se congregaron frente a la penitenciaría de Lecumberri. Querían acompañar a don Francisco a su última morada.

Poco antes de las diez y media de la mañana llegó la carroza fúnebre. En un “elegante ataúd, forrado de seda y con agarraderas de plata” fueron sacados los restos del ex presidente. Al verlo salir, la multitud no pudo contenerse, no lo intentó siquiera. Como una sola, las dos mil gargantas arrojaron un grito reivindicador; un grito de dolor y rabia que se escuchó hasta el último rincón de la Patria: “¡Viva Madero!”. La policía tuvo que reprimir la improvisada manifestación.

La carroza se abrió paso entre la gente y tomó rumbo hacia al panteón francés de La Piedad. En el cementerio esperaba la familia Madero. Casi ninguno de los viejos maderistas pudo presentarse al entierro. Se encontraban escondidos o huyendo de la represión huertista. Varios policías vigilaban la escena. Tenían órdenes estrictas de dar sepultura inmediata si se “pretendía abrir la caja para hacer alguna investigación.

"Haciendo caso omiso de la advertencia, doña Sara se quitó un crucifijo que colgaba de su cuello; lo besó, y pidió que se abriera el féretro. Aprovechando un descuido de la policía, el coronel Rubén Morales –ayudante personal de Madero durante la Decena Trágica- abrió el ataúd y colocó el crucifijo sobre el pecho de don Francisco, no sin antes percatarse de que el cadáver aún presentaba las ropas de reo con que fuera vestido luego de la autopsia.

El desenlace estaba próximo. El féretro comenzó a descender. En cuestión de minutos estaría cubierto por completo. Los rostros mostraban infinita tristeza. La viuda volvió a llorar. Terminado el entierro, la gente se retiró.

Lectura sugerida:

De cómo vino Huerta, y cómo se fue…, México, ediciones El Caballito, 1975. Rosas Alejandro, Villalpando, José Manuel, Muertes históricas, México, Planeta, 2008.

Audio: El Blues de Madero.



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La Teniente Roca
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